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8 - May - 2019

Pueden sonarte a hobbies de moda, pero ¡no te gustará nada verte implicado en un caso de vishing, smishing o phishing! Es sorprendentemente fácil ser víctima de una de estas estafas.

Pero, antes que nada, ¿qué significan estas palabras tan raras?

En general, phishing hace referencia a un intento de estafa en el que se solicita información confidencial que los estafadores podrían emplear para cometer fraude. Sin embargo, en la actualidad, el término se utiliza a menudo para hablar específicamente de la suplantación de identidad por correo electrónico. Si te preguntas por qué se llama «phishing», no se sabe con seguridad. La teoría más factible es que sea una combinación de las palabras «fishing» (de «pescar información») y «phreak» (como se conocía al principio a los hackers).

Por su parte, el smishing y el vishing son solo tipos de phishing: por SMS en el caso del smishing y por teléfono (de ahí la «v» de «voz») en el caso del vishing. En cualquiera de los casos, el objetivo del estafador es engañarte para les entregues tus datos personales de forma voluntaria. Así que, para evitar estafas, deberás saber qué buscar.

 

Phishing por correo electrónico

 

El estafador quiere que le des tus datos mediante un formulario online o un sitio web falso o simplemente respondiendo al correo electrónico. Para ello, normalmente intentan hacer que el correo electrónico parezca que procede de una empresa real (como un banco) y te dicen que debes proporcionar tus datos, por ejemplo, porque hay un problema con tu cuenta.

Lo más probable es que una empresa real nunca te pida que envíes información confidencial, como contraseñas o números de cuenta, por correo electrónico o mediante un formulario online o cualquier medio distinto al que usas habitualmente para iniciar sesión. Así que no lo hagas.

Además de esto, deberás estar pendiente de algunas otras cosas:

  1. ¿Conoces la empresa? Si nunca has sido cliente, no deberían querer tus datos. Además, sabrían tu nombre, así que desconfía de las aperturas de correo de tipo «Estimado/a señor/a».
  2. ¿El remitente para auténtico? Comprueba la dirección de correo electrónico y cualquier URL a la que te dirija el correo. ¿Parecen falsos?
  3. Ortografía, gramática y diseño poco fiables Una empresa real no cometería este tipo de errores. Así que si la ortografía y la gramática son raras, o el diseño es desigual en los bordes, es muy probable que se trate de un fraude.
  4. Promesas de una gran riqueza Nunca en la historia nadie ha ofrecido honestamente a un desconocido aleatorio grandes sumas de dinero solo con darle sus datos bancarios.
  5. Promesas de fatalidad A los delincuentes les gusta utilizar tácticas de intimidación. Así que si el correo electrónico sugiere que pasará algo malo, recuerda que no será así.

 

Smishing y vishing

 

El smishing a menudo se aprovecha de la velocidad del smartphone con más tácticas de intimidación, presionándote para que hagas clic de inmediato en un enlace o llames a un número (lo que genera el vishing) para dar tus datos.

No lo hagas. En su lugar, sigue los pasos previos, la mayoría de los cuales también se aplican al smishing, para ver si el texto te hace sospechar.

Con frecuencia es mucho más fácil ser víctima del vishing, porque un buen estafador puede personalizar el enfoque de su fraude a tu psicología particular en tiempo real. Así que, para evitar caer en la trampa, deberás recordar cuatro reglas:

  1. No mantengas conversaciones telefónicas con desconocidos; así es como intentarán manipularte.
  2. Si te hacen sentir incómodo, no seas educado y simplemente cuelga.
  3. Si quieres saber si el interlocutor es auténtico, di que buscarás el número de su empresa y los llamarás después. Si es una estafa, lo sabrás rápidamente.
  4. No des información por teléfono a menos que hayas llamado tú a lo que sabes que es un número real y nunca des tu contraseña completa: los representantes de las empresas reales solo te pedirán unos caracteres.

 

La regla de oro

 

Sea con vishing, smishing o phishing por correo electrónico, e independientemente de las astutas técnicas que utilice para convencerte de su autenticidad, el estafador depende al final de que tú des tus datos voluntariamente. Así que para evitar caer en la trampa, hay una regla de oro que deberás seguir siempre:

No divulgues nunca información confidencial a menos que sepas al 100% y de forma total y absoluta que la solicitud es auténtica.

En resumen: si dudas en alguna cuestión, no des la información. Puedes consultar ejemplos de algunas de las estafas con las que puedes encontrarte aquí para que sepas qué buscar.

 

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