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6 - Sep - 2018

Los incendios domésticos pueden causar un daño devastador si están fuera de control. Pero no entres en pánico: los puedes hacer mucho desde el principio para detener un pequeño fuego. La clave reside en estar preparado y asegurarse de tener el equipamiento correcto a mano.

 

Aquí tienes lo que necesitas: 

 

1. Extintor 

 

Parece un objeto obvio de un kit salvavidas. Pero ¿sabías que los extintores podrían llegar a empeorar el fuego?

Por ejemplo, los extintores de espuma no se pueden usar para incendios de freidoras o sartenes con aceites o grasas, mientras que las llamas derivadas de aceite de cocinar o electrodomésticos nunca deben entrar en contacto con extintores de agua. En general, la mayoría de los extintores no deberían utilizarse para fuegos iniciados en la cocina, pero algunos son estupendos para apagar pequeñas llamas en el salón o el dormitorio. 

Esto se debe a que la mayoría de los extintores se pueden usar en textiles para el hogar y alfombras. Antes de comprar uno, comprueba contra qué tipo de fuego deberías (o no) usar tu extintor. Cuando se crea una llamarada, identifica cuál es el origen y asegúrate de usar el tipo de extintor correcto. Y no te olvides de guardarlo fuera del alcance de los niños.

 

2. Bicarbonato o sal 

 

Son ingredientes sorpresa, pero resultan muy efectivos para apagar fuegos grasos, como los derivados de aceite de cocina. El bicarbonato es útil contra las llamas pequeñas, ya que libera dióxido de carbono al calentarse, lo que hará que el fuego se quede sin oxígeno. Pero, si el fuego ha crecido, tendrás que usar sal para que absorba el calor. Ten siempre botes a mano mientras cocinas.

 

3. Paño de cocina húmedo

 

Ten a mano un paño de cocina para poder mojarlo y lanzarlo sobre una llama. Además, colocar paños de cocina húmedos bajo las puertas y los huecos de ventilación puede mantener a raya un incendio mayor y evitar que se extienda el humo letal. Llenar la bañera de agua e inundar el piso puede ser también un último recurso si no puedes escapar de unas llamas mayores.

Ponte una toalla sobre la cara si el humo comienza a expandirse, ya que puede ser letal si lo respiras, así que cúbrete la boca e intenta respirar solo por la nariz. Recuerda que una toalla húmeda podría no funcionar con un incendio de una freidora; para ese fuego deberías usar sal y/o bicarbonato.

 

4. Alarma contra incendios operativa

 

Puede que no detenga el incendio, pero te avisará rápidamente para que puedas ponerte a salvo. Las alarmas contra incendios son muy importantes, sobre todo si se declara un incendio por libre cuando estás fuera de la habitación o durmiendo. Hay que probar la alarma todos los meses y, si las baterías son extraíbles, hay que cambiarlas al menos una vez cada seis meses. 

 

5. Teléfono móvil o fijo accesible 

 

Si no puedes apagar las llamas, es momento de llamar al servicio de bomberos. Planifica tu ruta de escape por adelantado para salir en cuanto hayas llamado por teléfono. Asegúrate de que todo el mundo (incluidos los niños) sepa el número de los bomberos y la ruta de escape, porque no pueden depender de ti en una situación de emergencia, ya que podrías no estar con ellos o estar herido.

 

6. Mente fría

 

Los incendios pueden ser aterradores y es normal entrar en pánico en el momento. Pero, si tienes un plan de acción para cada tipo de fuego, sabrás cómo hacerle frente y cuándo dejarlo en manos de los expertos.

 

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