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23 - Nov - 2017

Es muy frecuente que los niños se nieguen a beber agua. Al fin y al cabo, beber agua no es lo más divertido del mundo. Sin embargo, es esencial para mantenerse sano e hidratado.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) indica que las necesidades de agua diarias para bebés y niños pequeños son las siguientes:

  • Bebés hasta los 12 meses: 800/1000 ml/día
  • De 1 a 3 años: 1100/1300 ml/día
  • Niños 4-8 años: 1600 ml/día

 

En estas cantidades se incluye no solo el agua que bebemos, sino también la que está presente en todo lo que consumimos: zumos, caldos, batidos… así como el agua que contienen los alimentos. El 80% de estos líquidos proceden de lo que se bebe, y el 20% restante de los alimentos. Si hace mucho calor o el niño tiene una fuerte actividad física, necesitará más líquido.

Por otro lado, la mayor parte de los refrescos tienen exceso de azúcar y de calorías, por lo que su consumo excesivo no es beneficioso para la salud de los pequeños.

 

 

Te damos algunos trucos para que beban más agua

Tenemos que acostumbrar a los niños a beber agua, asi que con estos rápidos y sencillos consejos, en poco tiempo, el agua se convertirá en su bebida favorita.

1. Pon una botella de agua junto a su cama. Cuando lo despiertes, recuérdale que tome unos sorbos para empezar bien el día.

 

2. Convierte el agua en un accesorio indispensable. Para ello, compra una taza o una botella reutilizable que tu hijo pueda decorar con pegatinas, purpurina o lo que más le guste. ¿Quién dijo que beber agua era aburrido?

 

3. Las botellas con boquilla permiten que los más pequeños puedan beber agua más fácilmente. Para los niños más grandes que ya se han aburrido de las tazas normales, usa unas pajitas divertidas para atraer su atención.

 

4. Intenta no tener muchas otras alternativas en el frigorífico, como bebidas gaseosas o zumos. ¡Eso es una tentación para cualquiera!

 

5. Algunos padres han logrado convencer a sus hijos añadiendo zumo o preparados con sabores a frutas sin azúcar al agua y reduciéndolos poco a poco hasta eliminar los aditivos. Recuerda que debe ser una solución temporal, no algo permanente.

 

6. A los niños les ENCANTA ponerle hielo al agua, así que asegúrate de tener siempre hielo en el congelador.

 

7. Pon una rodaja de limón o lima, una fresa o incluso hojas de menta fresca para añadir un poco de sabor natural al agua. Esto tiene la ventaja añadida de ir acostumbrando a tus hijos a comer fruta desde pequeños.

 

8. Si no se recomienda beber agua del grifo en tu zona, puedes usar una jarra filtradora o un grifo con filtro para purificarla en el momento.

 

9. Y, por último, ¡sé un buen ejemplo! Si tú bebes más agua, tus hijos seguirán tu ejemplo.

 

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